viernes, 7 de agosto de 2015

Cultivemos la alegría

Cultivar la alegría no es cerrar los ojos
para no ver las cosas desagradables
y los sinsabores del mundo.

No es recubrir  la realidad con un velo color de rosa
para crear una felicidad ilusoria.
Por el contrario, vivir con alegría
es vivir con una conciencia extrema,
dando testimonio, en la oscuridad del mundo,
de que nuestro ser pertenece a algo diferente.

La alegría no es un lenguaje de palabras
es un lenguaje de miradas.
La alegría no convence, contagia.
La alegría es poderosamente subversiva;
porque es subversivo el amor sin distinciones
que trasmite.

Susana Tamaro.

jueves, 18 de junio de 2015

Las cuatro velas


                        Un cuento


Cuatro velas estaban ardiendo calmadamente.
El ambiente estaba tan silencioso que se podia oír el diálogo entre ellas.

La primera dice:
Yo soy la Paz, y a pesar de mi luz, las personas
no consiguen mantenerme encendida.
En seguida, su llama, lentamente, se apagó totalmente.

La segunda dice:
Yo me llamo !
Infelizmente soy superflua para las personas.
Ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido
continuar ardiendo.
Al terminar su charla, un viento sopló levemente sobre ella,
y la llama se apagó.

Muy bajo y triste la tercera vela se manifestó:
Yo soy el Amor!
No tengo más fuerzas para arder.
Las personas me dejan de lado, porque sólo consiguen mirarse ellas mismas,
se olvidan hasta de aquellos que están a su alrededor.
Y también se apagó.

De repente, llegó un niño y vio las tres velas apagadas ...
- Qué es esto? Ustedes deben quedar encendidas y arder hasta el fin.

Entonces la cuarta vela habló:
- No tengas miedo, hijo.
Mientras yo esté encendida, podremos encender las otras velas.

Entonces el niño tomó la vela de la Esperanza
y encendió nuevamente las que estaban apagadas.


Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de tí.

Ella es nuestra luz al final del túnel.
El camino de la felicidad precisa, antes, ser pavimentado con la esperanza ...



                                                                                                     


lunes, 9 de marzo de 2015

IVÁN En EL RECUERDO



   

 El almendro y las camelias
           de Iván
A últimos de febrero
ha florecido el almendro
fue testigo de una vida
que en la noche oscurecida
al alba se despertó.

Fue testigo de una muerte,
aún dormido y por enero
entre nieves y con hielos,
en invierno floreció

Sus flores guardan secretos,
sus raices almacenan
tanto amor y gran dolor...
¡Tres de enero dos mil dos!

Qué tristeza de aquel día,
llevo en mi alma herida
¡tanto amor, tanto dolor...!

No se si sufre tu almendro
con sus flores blanquecinas,
recordando aquellos tiempos...
En febrero, despertó:
sus ramas se han extendido,
sus raices han crecido,
del doliente almendro en flor.

Las camelias han brotado
su hermosura y su color,
su magia,su resplandor,
llenan el cielo azulado.


domingo, 9 de noviembre de 2014

CARTA DE IVÁN DESDE LA ETERNIDAD.

  Mamá, cuando estés perdida bajo un cielo gris y creas que nadie te hace feliz, llámame, pon tu pensamiento en mi, recuérdame, háblame y a tu lado estaré.
  Tienes que sentir que no te olvidé, que sigo siendo tu hijo y permaneceré siempre en tu vida.
  Cuando mires a las estrellas en la noche de luz y de paz y al dolor te entregues a los demás, mira dentro de tu corazón y allí me encontrarás.
  Háblame, madre , búscame. La distancia no existe entre nosotros y el cariño de hijo jamas lo perderás.
  Ya sabes, madre, que aunque no esté visiblemente contigo en casa, en mi alma tienes un lugar preferente, abierto a tus sueños, sufrimientos y penas.
  Búscame, háblame y al lugar que quieras iré para acompañarte.
  Todo lo que tienes que  hacer es sentir que no te olvidé nunca y que siempre seré tu Iván.


  
  
  

 

martes, 7 de octubre de 2014

Un cuento para reflexionar: El balde chino.

El Balde Chino


Una anciana señora china poseía dos grandes baldes,
suspendidos en cada extremidad de una vara,
que ella cargaba en su espalda.

Uno de los baldes estaba rajado y el otro era perfecto.
Este último estaba siempre lleno de agua al fin de la larga caminata
desde el torrente hasta la casa, en cuanto el rajado llegaba medio vacio.

Por largo tiempo esto fué así,
con la señora que llegaba a la casa con solamente un balde y medio de agua.

Naturalmente el balde perfecto estaba muy orgulloso de su própio resultado
y el pobre balde rajado tenia vergüenza de su defecto,
de lograr hacer sólo la mitad de aquello que debería hacer.

Depués de dos años,
reflexionando sobre su propia y amarga derrota por estar rajado,
el balde habló con la señora durante el camino:

Tengo vergüenza de mi mismo,
porque esta rajadura que tengo me hace perder la mitad de el agua
durante el camino hasta tu casa”!

La anciana sonrió:

“Has observado que lindas flores hay solamente en tu lado del camino?"

- ”Yo siempre supe de tu defecto
y llevando planté semillas de flores en tu lado en el camino."

“Y todos los dias, cuando regresabamos, tú las regabas.”

“Por dos años pude recoger aquellas bellísimas flores para adornar la mesa!"

“Si tú no fueras como eres,
yo no habría tenido aquellas maravillas en mi casa!"






(Este cuento lo he copiado del blog de reflexiones-online)






martes, 30 de septiembre de 2014

LA MARIONETA EN LAS MANOS DE DIOS



Poema La Marioneta de Johnny Welch


Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate...
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón...
Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...